Rubén Darío Ceballos Mendoza

Por: Rubén Darío Ceballos Mendoza*

Construir esperanzas, cumplirlas y hacerlas ciertas debería ser construcción permanente. Luces y estrellas que iluminen los caminos. Acontecimientos con significado que nos lleven a actuar en el presente, encontrarnos en lo sustancial, importante, duradero, compresible, justo y deseable, en los más de los sentidos. En descubrir la importancia de hallar la esencia de lo que vivimos. Cobijarnos. Señalar nuestra ruta, vivir plenos. Ir tras la novedad de la vida, obra, milagro, fortaleza, vulnerabilidad, debilidad y poder. Significar y significarnos. Hacernos grandes, solidarios, conectarnos con todo y con todos. Hacer que las cosas buenas y mejores sucedan. Ayudarnos. Hacer equipo. Agruparnos, conjuntarnos, integrarnos, cohesionarnos, unirnos. Entender que nadie cambia solo, que hay que darnos la mano. Levantarnos. No rendirnos ante ninguna adversidad. Estar dispuestos a comenzar siempre de ser necesario.

Entender que debemos recuperar el crecimiento con cambios al modelo de desarrollo, toda vez que se han acentuado las tendencias negativas en dicha materia, así como en inversión, empleo, desigualdad y sostenibilidad ambiental, que hemos tenido por la triple emergencia sanitaria, economía y social que aun padecemos en sus secuelas efectos catastróficos sobre nuestra sociedad y que ha aumentado inequidad, desocupación, desnutrición, pobreza, miseria, riesgo de hambre, lo que obliga superar la incertidumbre sobre la intensidad y duración de la pandemia, debiendo las economías y sociedades hacer las aperturas pertinentes y continuar la senda productiva con ritmo suficiente camino a combatir inequidades y desigualdades con integral progreso, capacidad financiera y de negociación para avanzar, de la mano de decididas acciones que corrijan de la mejor forma y manera posible todo inadecuado cursos de acción que amenace sostenibilidad y porvenir.

De igual manera, obligados estamos a reflexionar, analizar las grandes tendencias en curso de las economías y sociedades orbitales, estudiar con juicio los efectos todos de la pandemia y poner de relieve todas sus repercusiones y proponemos una estrategia para la acción, que debe y tiene que ser realista, apoyarse en los avances, reconocer los problemas, mismos que se han exacerbado con la emergencia, y cambiar sustancialmente el modelo de desarrollo; realidad que implica aumentar los esfuerzos, orientarlos a fortalecer la institucionalidad y encarar un profundo proceso de reformas que potencien el trabajo entre las más de las dependencias, para responder con más eficacia y flexibilidad a las demandas poblacionales y territoriales.

Llevar a feliz término tales tareas pendientes, requiere de la participación de gobiernos, sociedad civil, sector privado y demás partes interesadas, en lo que impulsa acelerar la acción para subsanar las deficiencias sistémicas que puedan surgir en su implementación.

El objetivo de priorizar a los más pobres y vulnerables para no dejar a nadie atrás solo podrá hacerse realidad mediante la solidaridad, en la integración, en la adecuada movilización de recursos, en el fortalecimiento institucional y en la resolución de problemas mediante la cooperación y el aprovechamiento de la ciencia y la tecnología; solo así evitaremos que volvamos a recorrer los caminos que nos han llevado a sufrir más efectos devastadores, que dificultan los avances hacia una rápida recuperación y un desarrollo sostenible con equidad.

*Rubén Darío Ceballos Jurista. rubenceballos56@gmail.com

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