Por: Alfredo León Leyva*
Relata la crónica histórica, que siendo el año duodécimo del reinado de Nabucodonosor, que gobernó a los asirios en la gran ciudad de Nínive, mientras Arfaxad reinaba sobre los medos en Ecbátana, cuando Holofernes comandaba los ejércitos que defendía la ciudad amurallada; y oponían férrea resistencia a la avanzada de los ejércitos del Rey Nabucodonosor. Y en referencia se halla en el libro de Judit:
“12.6 Luego entró Judit y se reclinó. El corazón de Holofernes quedó arrebatado al verla; sintió una gran turbación y experimentó un violento deseo de unirse a ella, pues, desde el día que la vio, andaba buscando una ocasión para seducirla. 1217 Díjole Holofernes: «¡Venga, bebe y comparte nuestra alegría!»
12.18 Judit respondió: «Beberé, señor, pues, desde el día en que nací, nunca estimé en tanto mi vida como ahora.»
12.19 Reclinada frente a él, comió y bebió sirviéndose de las provisiones que su sierva había preparado. 12.20 Holofernes, que se hallaba bajo el influjo de su encanto, bebió vino tan copiosamente como jamás lo había hecho en toda su vida.
13.4 Todos se habían retirado; nadie, ni grande ni pequeño, quedó en la alcoba. Judit, puesta de pie junto al lecho, dijo para sus adentros: « ¡Oh Señor, Dios omnipotente! Atiende, en esta hora, a la empresa de mis manos, para exaltación de Jerusalén. 13.5 Ha llegado el momento de esforzarse por tu heredad y hacer que mis decisiones sean la ruina de los enemigos que se alzan contra nosotros.»
13.6 Avanzó, después, hasta la columna del lecho que estaba junto a la cabeza de Holofernes, tomó de allí su cimitarra, 7 se acercó al lecho, agarró la cabeza de Holofernes por los cabellos y dijo: « ¡Dame fortaleza, Dios de Israel, en este momento!» 13.8 Y, con todas sus fuerzas, descargó dos golpes sobre el cuello y le cortó la cabeza.”
Miremos un supuesto formal: La tierra para ser fértil debe ser abonada. Y cuando es la vendimia o tiempo de la cosecha el fruto se guarda en sacos o cajas. Así para poder conservarlos, transportarlos de lugar, etc.
El fruto se consume sano y en estado de madurez. Pero, se da el evento de que uno de los frutos se pudre o descompone. La razón formal dice qué, se extraerá de los frutos buenos el malo, y será echado afuera o desechado como abono. Esto enseña la lógica formal. Y es el aprendido por la humanidad a través de los siglos.
Un padre humilde que con esfuerzos y penurias levanta a un hijo en una barriada de Santa Marta, hasta verle crecer sano y adulto. Y quien recibe en calidad de préstamo de su padre un lote de terreno con una “mejora habitacional” para que la viva temporal mientras ése prodigo hijo adquiere su propia casa. Y como tal le colaboró el padre a su hijo. Pero el hijo sin permiso del padre, vende el lote como si fuese de él.
La reacción del padre es enérgica al reclamarle: Por qué vendió el lote y la “mejora” que no era de él. Pero, el hijo le contestó con un afilado puñal que le introdujo, una, dos, y tantas veces en el cuerpo del asaltado padre; y con tal acto fue que le dio tiquete al más allá a su propio progenitor.
¿Qué podrido fruto hay en ese costal? ¡Caramba!
Pero, dicen los defensores de las causas imposibles qué: los derechos humanos, y tantos otros derechos que van contra la misma lógica que aplica la naturaleza, y que las tales “altas cortes” humanas convierten en verdades del perdón, haciendo apología al crimen.
Lo que no sirve se desecha, y árbol que crece torcido: no lo endereza ni “el putas”, decía la ranchera mexicana.
Y recuerda lo que decía santa Brígida: “Dios es inocente”.
Copiemos un poco más de la enseñanza de la naturaleza. La hormiga es pequeña, pero reina al lado de la pisada fuerte del gorila, del elefante, y de tamañas expresiones del mayor volumen visto en otras especies.
Lo común es, que lo que no sirve se bota, de echar fuera.
Quizá con ello, se confirma lo señalado en Cor. 1.25: “La debilidad de Dios es más fuerte que la fortaleza de los hombres”.
*Ingeniero. Analista. Columnista

