Por: Pablo Cubí del Amo*
Ya en el final de su vida, el escritor ruso nos dejó un análisis del alma humana, capaz por igual de ternura y crueldad, lucidez y autoengaño, de fe y cinismo. Nos reveló no solo cómo pensamos, sino cómo somos. Dostoievski desvela que los actos de las personas no siempre tienen una motivación lógica. “Conócete a ti mismo” rezaba el mensaje del templo de Apolo, en Delfos, cuando traspasabas su puerta. Es una tarea compleja. ¿Podemos realmente llegar a conocernos? ¿Sabemos hasta dónde seremos capaces de llegar cuando la vida nos ponga en una tesitura límite? Por ejemplo, en una guerra o en una situación justa pero que dañará a un ser querido.
El ser humano es muy complejo. Tan complejo que algunas personas cambian por completo de personalidad después de un accidente. Otras cambian de mentalidad o incluso de vida tras un suceso trágico. Fiódor Dostoievski fue de estos últimos. Su experiencia fue ante el pelotón de fusilamiento, iba a ser ejecutado como revolucionario. Le perdonaron en el último minuto y fue desterrado a Siberia. Todo aquello le cambió para siempre.
Un psicólogo antes de la psicología. Dostoievski consideraba que todos estamos llenos de giros inesperados y contradicciones. De su pluma han salido retratos humanos profundos y complejos. Auténticos tratados del alma humana. Por eso se ganó el apelativo de psicólogo antes de la psicología. Antes que Freud, que Camus, que Sartre, Dostoievski aporta rasgos de personalidad analizados, matizados, en parte justificados y en parte injustificables. Son rasgos aleatorios. La psicología hablaría de 8 tipos de personalidad. Dostoievski no veía un análisis científico en la humanidad. No creía que se pudiera clasificar a las personas.
Dostoievski: «Colón no fue feliz cuando descubrió América, sino mientras la descubría. Lo que importa es la vida, nada más que la vida» En un momento en el que nos obsesionamos por rendir y obtener objetivos, no es mala idea pararnos a reflexionar sobre qué es lo realmente importante de la vida. No esperes al fin de semana, disfruta cada día. Dostoievski lo tenía claro hace 150 años. Consideraba que todos estamos llenos de giros inesperados y contradicciones. Simplemente se han de dar las circunstancias para que aparezcan. Le llamaban psicólogo y le molestaba. No es que tuviera desprecio por la psicología, sino que sentía que esa etiqueta se quedaba corta. Quería retratar no solo conductas o síntomas, sino el drama entero de la libertad de elección, la culpa, el orgullo y la autodestrucción.
No todo lo hacemos en una lógica. No todo lo que ocurre tiene sentido. O no un sentido evidente. Dostoievski retrata sus años en la prisión de Siberia y hace que sus personajes busquen el castigo de los guardias. ¿Por qué lo hacen? ¿Dónde está la lógica? No hay lógica. No todo lo que ocurre tiene sentido. O no un sentido evidente. Por qué fuma un fumador si sabe que el tabaco mata. No es solo una droga. También sabe que la droga crea adicción. Su lógica le permitiría dejarlo. No lo deja. Dostoievski retrata, deja constancia. No lo explica todo.
Claves de la psicología para sentirte una persona realizada. Pienso en algunos personajes de Dostoievski y pienso en Brenda Ann Spencer. Seguramente no te sonará el nombre. La canción, seguro. Es la protagonista de I don’t like Mondays. Bob Geldof escribió la letra tras leer la noticia de que Brenda, de 16 años, disparó a varias personas en el patio del colegio. “No me gustan los lunes”, se justificó. ¿Qué otro motivo puede haber para disparar y morir?, ironizaba Geldof ante este absurdo.
El análisis del alma humana. Más allá de escritor, a Dostoievski se le considera una figura influyente del existencialismo. El realismo del escritor ruso destaca por esa hondura humana. No todo se explica. “El mal reside más profundamente en los seres humanos de lo que suponen nuestros médicos”, escribía Dostoievski.
Muestra lo que ocurre cuando una idea se instala en el corazón de una persona. Por eso no es extraño que se le considere no solo un gran narrador, sino una figura influyente del modernismo y el existencialismo. “Me llaman psicólogo; pero no es verdad. Soy simplemente un realista en el sentido más elevado, es decir, retrato todas las profundidades del alma humana”, escribía en sus apuntes, ya hacia el final de su vida.
El idealismo de juventud había desaparecido. Con el amago de ejecución y el destierro, llegaba un Dostoievski más pesimista y religioso.
El hombre no hace lo más conveniente. De obra del escritor se desprende que el ser humano no siempre quiere lo que más le conviene. Hay una frase suya, muy anterior, que casi parece anunciarlo todo. En una carta de juventud escribió: “El hombre es un misterio. Hay que desentrañarlo, y si te pasas toda la vida desentrañándolo, no digas que has perdido el tiempo”. Raskólnikov, el protagonista de Crimen y castigo, no mata solo por dinero o desesperación. Mata también para comprobar quién es. «Es mejor equivocarse siguiendo tu camino, que tener razón siguiendo el camino de otro,», escribe el autor. En Memorias del subsuelo, quizá su laboratorio humano más feroz, el protagonista no se limita a sufrir. Se sabotea, se contradice y humilla. En esta novela lanzó una idea que se sigue discutiendo desde la moral y la filosofía. Algo que ya hemos apuntado: el ser humano no siempre quiere lo que más le conviene.
Desentrañando el misterio. Solo estudiando al ser humano llegamos a un punto de empatía y comprensión. Estudiar al ser humano es en sí mismo una forma de volverse más humano. Solo entendiendo, o al menos intentando entender, podemos llegar a un punto de empatía, de comprensión. Se pueden buscar respuestas. “El misterio de la existencia humana no consiste solo en vivir, sino en saber para que se vive”, afirmaba Dostoievski. Pero esa búsqueda puede dar respuestas absurdas y hemos de estar preparados para ello. A veces preferimos el caos antes que sentirnos reducidos a una fórmula o una teoría psicológica. “Dostoievski fue el único psicólogo del que tuve algo que aprender.” Lo dijo nada menos que Friedrich Nietzsche.
*Periodista. Especializado en Actualidad, Bienestar y Estilo de Vida

