Por: Alfredo León Leyva*
De pronto estamos en plenitud cuando nos acostamos a dormir, y al amanecer de la mañana siguiente, caemos en enfermedad. En cuba mucho antes de que llegara el mal de la revolución de FIDEL, decían: ¡Me cayó “la chucha”!
Eran los tiempos de los compadres que pregonaban cadenciosos, que “el cuarto de Tula le cogió candela”, y el cuatro estridente, acompasado con el bongó y el güiro rítmico que sonaban apenas entrado el día; y la peste que se regaba por todos los rincones de la isla: sin tener en cuenta si tenían o no, defensas.
Todos caían al paso de la “chucha.” Ardor y rasquiña como candela en la garganta, tos persistente y grandes flemas de color verde amarillo que llamaban “gargajos”; los que esputábamos y decíamos, cuando escupíamos en el suelo por donde caminábamos. Cuerpo descompuesto, y fiebre en la noche. No había nada que hacer: Nos había caído “la chucha”.
Este mal nos duraba la semana entera, quizá solo respetaba aquello dispuesto, de que el domingo no se trabaja; y que casi siempre coincidía que nos cogía la “chucha” el lunes, y el domingo ya se notaba la mejoría. Claro que los brebajes como las tomas de agua de limón caliente, la melaza de panela con jengibre, la miel de abeja y otros que combatían los malestar que producía aquél mal. Y en las noches cuando la fiebre nos abrazaba, una tomita de hoja de “Mata ratón” la desaparecía por arte de magia.
…” y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios. Lucas 13:11 al 13.
¿Qué tiene que ver la enfermedad del cuerpo con el espíritu?
La tesis establecida como axioma de la fe: de que no hay enfermedad que no tenga origen espiritual, al menos en el credo cristiano es universal y se acepta ya sin discusión; así se refleja en el aparte del escrito de Lucas en referencia, que define al mal corporal como demonio espiritual que nos apresa atado y muestra la deficiencia de salud oportuna que padecemos. Jesucristo, “echaba fuera” estos demonios, y por tal, la encorvada enderezó su columna y fue sana.
Mire usted, hoy, la ciática que nos duele y encorva. El diagnóstico clínico nos envía a una resonancia magnética costosa, y otras no menos costosas pruebas o exámenes; con el fin de determinar el tratamiento puntual del mal, en procura de la sanación. Y pasan meses y años, y el mal empeora, no mejora. Y hasta la medicación termina produciendo males peores y más complejos.
No digo que no creamos en la medicina moderna, solo trato de mostrar que hay el complemento “gratis” que no afecta a los otros órganos sanos; sino por el contrario, nos libera de todo dolor: “echando fuera” a los demonios que lo producen.
No hay enfermedad del cuerpo que no tenga origen espiritual, y es hoy aceptado por como decían antes: Tirios y troyanos; entonces: ¿es descabellado buscar “echar fuera” a los demonios que casi no nos dejan levantar de la cama?
Caramba, estoy propuesto a probar “echar fuera” a estos demonios que me tienen jodido. Quiero estar sano.
La otrora peste llamada “Chucha” ha mutado en su denominación o nombre, hoy la combatimos con pastillas que no muestran mejoría, y pareciera por lo seguido que reincide, que ese demonio fuera viajero; pues a los pocos meses vuelve a molestar.
Antes el Mata Ratón, madrecacao, o “Gliricidia sepium” era muy común hallarlo, al menos en los pueblos y ciudades del caribe; y sus ramos de florecillas de un “blanco grana” que adornan y refrescan las solanas brisas en el meridiano día. La frescura que se siente debajo de su follaje cuando el canicular arde, es único. No es comparable al que se siente en cualquier otro árbol. En las cercas que limitaban alinderando los predios, fueron determinantes dándole frescura a las planicies que albergaban el ganado de las localidades.
Hoy es raro encontrar un Mata Ratón, y las enfermedades se han multiplicado. ¿Será que estamos llenos de demonios? ¡ECHÉMOSLOS FUERA!
*Ingeniero. Analista. Columnista

