JOSÉ MANUEL HERRERA BRITO- periodista y abogado

Por: José Manuel Herrera Brito.

Independientemente de estar gran parte de la población interesada en los debates políticos con los candidatos presidenciales; los más, esto es los millones de los nuestros que viven en condiciones de pobreza la prioridad es sobrevivir, en la verdad que con sus familias no tienen garantizada comida, vivienda, empleo ni estabilidad económica, por lo que resulta entendible que las discusiones técnicas y los discursos elaborados pierdan relevancia frente a las promesas inmediatas de su básico insatisfecho material bienestar. No buscan ellos al candidato más preparado o con mayores conocimientos para gobernarlos, sino a quien les prometa salvar sus más urgentes necesidades, corriendo el riesgo como es las pasadas justas electivas presidenciales, de caer como incautos en las redes de las promesas incumplidas, la mentira, el engaño, la demagogia y el populismo, lo que se tradujo en ofertas de dinero gratis en forma de subsidios, aumentos salariales inmediatos, empleo en la burocracia estatal, así como de otras clases de ayudas económicas o beneficios directos, que terminan teniendo un impacto fuerte en la población, resultando de contera peor el remedio que la enfermedad.

Tenemos hoy una población infelizmente golpeada por la inflación, el desempleo y la desigualdad que no vota pensando en programas de largo plazo, sino en quién puede mejorar su situación inmediata. No importa qué tan sostenible sean sus ofertas dentro de unos años, como en efecto nos está pasando. Realidad ésta que es histórica y descaradamente aprovechada por candidatos populistas quienes entienden que las emociones y las promesas simples generan más conexión que los análisis sobre economía, seguridad o institucionalidad. Por eso recurren a discursos cargados de esperanza, resentimiento e ilusiones, aún a sabiendas que sus fantasiosas promesas no serán cumplidas, ya que son falsas expectativas que alimentan de plano y en materia grave mayores decepciones políticas.

Además, es de tener en cuenta que tales promesas entrañan políticas estatistas, autoritarismo estatal y pérdida de las libertades democráticas, terminando la gente siendo esclava del Estado, como lo vemos con el sufrimiento, el padecimiento y el hambre en Cuba. Pasa lo cual por la gente creer en quienes le hablan de soluciones expresas, rápidas y directas, en la certeza que les importa más la percepción de cercanía y la sensación que por fin alguien piensa en los pobres, lo que lleva a la consecuencia, funesta por demás, que la política se transforma en una competencia de ofertas emocionales más que en una discusión racional sobre proyectos de patria.

Requiere el país una democracia que traduzca oportunidades tanto reales como suficientes, debelar de una vez por todas el desgastante como constante agobio que le produce la guerra contra el narcotráfico y las guerrillas, a ver si por fin deje nuestra gente de brindarle sus favores electorales a funestos personales como Petro y Cepeda, promeseros de prontos y efectivos cambios, transformaciones e inmediatos beneficios. Tenemos que entender que no puede dejar de ser nuestro voto  una evaluación de capacidades para llevar a los mejore al solio de Bolívar, y convertirse en una reacción y mala decisión frente a la desesperación, siempre una pésima consejera.

No podemos bajo ningún punto de vista ni circunstancia alguna reducir la política únicamente a promesas económicas falsas, lo que es a todas luces  más que profundamente peligroso para el futuro del país y naturalmente para su gente. Es hora ya de entender que gobernar requiere preparación, experiencia, conocimiento institucional y capacidad para tomar decisiones complejas. Un candidato que solo alimenta ilusiones sin planes viables Acaba profundizando los problemas sociales y económicos que prometía resolver; de ahí que, si bien somos sabedores que las necesidades materiales del pueblo, además de ser muchas son legítimas y urgentes, también es fundamental que se exijan soluciones ciertas, pero desde promesas y propuestas responsables, realistas, factibles y viables. saramara7@gmail.com

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