lisbeth barraza escorcia - lidereza social- conferencista

Por: Lisbeth Paola Barraza Escorcia*

Es la fraternidad valor sublime, sentimiento de respeto, consideración y afecto mutuo que se da típicamente entre hermanos, pero que puede darse también entre personas sin vínculo filial que se estiman como si lo fueran, Es sinónimo de hermandad, que ha sido promovida en distintas épocas por doctrinas filosóficas, religiones y partidos políticos, y se la ha considerado un ingrediente necesario para la convivencia pacífica y armoniosa entre los pueblos. Sin embargo,es un término también muy utilizado para dar nombre a ciertas organizaciones, como sociedades secretas, agrupaciones de honor o grupos místicos, es decir, a asociaciones de personas que actúan con un interés común y que se distinguen del resto de la sociedad.

Es definitivamente un valor, algo deseable entre las gentes. Junto con la libertad y la igualdad, fue uno de los tres grandes valores propuestos por la Revolución Francesa de 1789. Tiene que ver con la solidaridad, el respeto y la ayuda mutua entre los pueblos, sin distinción de su cultura de origen o su credo particular. Un pueblo fraterno es aquel que está dispuesto a socorrer al necesitado y a condolerse de sus padecimientos, bajo la premisa de que todos los seres humanos, en alguna medida, somos hermanos.

Invita la fraternidad a dialogar y buscar formas de avanzar hacia un reconocimiento de la dignidad de todo ser humano como base para superar guerras, hambre, corrupción y enfrentar los desafíos del mundo actual con actitud abierta, generosa, para unirse en torno a los ideales de solidaridad, justicia y paz. Permite acercarse a los más necesitaros, entender que deben ser ellos protagonistas en la consecución de la fraternidad, a no verlos ‘como receptores pasivos de caridad, sino como sujetos activos de diálogo y decisión en la vida social, y que pueden dejar de ser lo que hoy son si se les apoya en su estado de necesidad, y se les impulsa para salir de él y valerse por ellos mismos.

Impone lo cual trabaja con denuedo en la generación de proyectos que promuevan la caridad social, la cooperación entre saberes, y la solidaridad entre generaciones, debiendo todos aportar esfuerzo, conocimiento, experiencia, recursos, en la construcción de obras que mitiguen las inequidades y las desigualdades en dirección a propiciar el bien común de la sociedad.

Tenemos como un imperativo esencial llamarnos a la fraternidad, pasar de la indiferencia a la responsabilidad compartida y a la acción, porque el solo diagnóstico de la realidad actual no basta para la solución de los graves problemas. Es, que no se nos olvide, llamarnos al diálogo, fincarnos en la esperanza, escucharnos, vibrar con las emociones que produce el poder ayudar desinteresadamente y reflexionar sobre todo cuanto esto significa en contexto de colaboración y entrega hacia los demás. 

*Lideresa Social. Conferencista . Columnista

¿Cómo le pareció el artículo?
+1
2
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0

Por editor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *