JOSÉ MANUEL HERRERA BRITO- periodista y abogado

Por: José Manuel Herrera Brito

No se entiende como en muchos sectores ante la escalada de violencia que vivimos minimizan o descalifican la crítica, a pesar qué la misma crece exponencialmente. Parecieran no entender que graves en mucho son los acontecimientos todos que estamos viviendo a lo largo y ancho de la República, lo que confirma que la política en materia de seguridad que nos rige es un rotundo fracaso. Vivimos un clima de tensión y violencia, territorios convulsionados soportando exageradamente extorsiones, secuestros, homicidios y en fin mil y más ejercicios y actuaciones delictivos, que nos avalan para poder decir sin temor a equívocos, que nos encontramos bajo el dominio del crimen, notándose además falta de voluntad gubernamental y una sociedad poco comprometida.

Debemos tener en cuenta qué a los criminales, la autoridad no les puede mandar mensajes tibios, débiles, dubitativos, inciertos ni permisivos, ya que ellos están fuera de la ley y, por lo tanto, se les debe combatir de frente, con decisión y sin pretexto alguno. Que las autoridades gubernamentales constituyen factor fundamental para lograr la paz, ya que bien y mejor pueden coordinar los esfuerzos para enfrentar al crimen en todas sus formas.

Otro aspecto de gravedad mayor es que hay sociedades donde el crimen ha construido normalidad, ya que se relacionan con la población, generan vínculos económicos, participan en la política, construyen popularidad o resignación ante la realidad, impulsan una contracultura y, en algunos casos, mantienen una relativa tranquilidad en medio del temor, el miedo, la desesperanza y la incertidumbre que lo cual implica.

Seamos lo suficientemente conscientes que el poder del Estado siempre será mayor que el de los delincuentes, pero seguridad y justicia no se encuentran en el centro de las políticas públicas ni en el interés de los gobernantes. Una buena parte de los políticos utilizan evasivas como estrategia y otros caen en la estúpida tentación de dialogar con el crimen, pedir ayuda al mismo y hasta aceptar sus imposiciones.

El contexto delictivo, en muchos casos, se enfrenta a la inexperiencia, las falsas concepciones y la comodidad, como sui ello fuera un dejar hacer y dejar pasar que se ha vuelto constante en muchos de quienes están llamados a su combate y control, a lo que se adiciona el miedo a enfrentar costos políticos. Combatir el crimen en todas sus formas es importante y urgente, toda vez que se tiene sí o sí que recuperar nuestros territorios; que, de no hacerse, nos llevará sin reversa al caos y la disolución. saramara7@gmail.com

¿Cómo le pareció el artículo?
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0
+1
0

Por editor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *