Por: Saúl Alfonso Herrera Venhoechea*
Reclamar debemos siempre como juventud mejores gobernantes, recuperar y hacer efectiva la Democracia, propender por que se focalice su acción en demandas muy precisas, superar todo viso de desgaste, iniciar y liderar programas propios apuntalados por escuelas técnicas y medios más sabedores técnicamente, así como ayudarnos en la comprensión a fondo del liderazgo juvenil, como lo planteado por Astin, concebido como un conjunto de tres factores: características del líder, características del liderado y el estilo de influencia de quien los encabeza, perspectiva desde la cual el liderazgo es un proceso de influencia donde el protagonismo de la acción joven surge como un elemento diferenciador de comportamientos en la adolescencia, que es el momento de preparar a los ciudadanos para la vida adulta y hacerse cargo de los importantes legados que se tienen.
La incorporación de los jóvenes en un buen número de espacios de la vida social nos ha puesto al frente de los mismos, a fin que estas transformaciones de las que tenemos que ser capaces tengan positivos reflejos en la sociedad, toda vez que el liderazgo juvenil es la fuente y el motor de cambio que alimenta el proceso de desarrollo personal y social de los mismos jóvenes y de la sociedad que los acoge. Surge de la conjunción de tres elementos principales como son: situación, disposición y capacidad. La situación que vive la juventud, traducida en este caso al espacio concreto en el que los jóvenes se mueven, es el caldo de cultivo que posibilita el desarrollo de dimensiones más personales del liderazgo. En el mismo, los jóvenes ponen de manifiesto su deseo de participar, su capacidad de asociación, al tiempo que manifiestan sus habilidades para conectar con los demás, para escuchar y para paliar las necesidades que detectan.
Implica lo cual en lo jóvenes unas características del liderazgo especiales, lo que debe llevarnos a preguntarnos ¿cómo se logra el liderazgo de la juventud?, pudiendo decirse que el liderazgo juvenil es factible por las características propias de los jóvenes y de manera especial bien podemos destacar como tales, la creatividad. La juventud viene marcada por la intensidad, por una gran capacidad de asombro y de admiración de la realidad circundante, que favorece la aparición de soluciones nuevas e innovadoras. Por otro lado, la creatividad de los jóvenes es favorecida por el idealismo natural que hace percibir el mundo como «medible», y da la seguridad necesaria para transgredir las normas cuando éstas obstaculizan el logro de un fin deseable.
Además, en cuanto miembros de distintos colectivos, pueden actuar desde la «excentralidad» con mayor libertad que quienes se hallan al frente de un liderazgo. Una mente preparada para el cambio y capacidad para reaccionar adecuadamente cuando una situación de cambio se presenta. Tambié3n la solidaridad, puesto que la juventud está marcada por el sentimiento de pertenencia y la percepción de que pertenecen a un grupo, comunidad, familia, etc., que como algo bueno se convierte a menudo en ayuda para lograr superar sus lógicos egoísmos para volcarse en la ayuda de los demás. Todos los jóvenes y las organizaciones socioeducativas tenemos el deber y la obligación de apostar decididamente por la formación a la solidaridad de los jóvenes, organizando campañas, cruzadas de ayuda para allegar a los mayormente necesitados.
*Estudiante de Décimo Grado de Bachillerato. Colegio Cristiano La Esperanza. Columnista

