Luis Eduardo Ramírez Gómez fue alcalde, tesorero y recaudador

Por: José Manuel Herrera Brito.

El 18 de mayo será una fecha de tristeza para el Oriente del departamento de Caldas,  más exactamente para uno de sus más importantes municipios, Manzanares, la Ciudad Cordial, de donde era oriundo Don LUIS EDUARDO RAMÍREZ GÓMEZ, (26-JUN-1926 / 18-MAY.2026), quien fuera Recaudador de Rentas Departamentales, Tesorero y Alcalde en varias ocasiones de esa unidad territorial, en la que como servidor público se brindó en beneficio de sus pobladores con atención, cordialidad, escucha, trato cercano, decencia, responsabilidad, compromiso, honestidad, visión, decoro, sapiencia y pasiones cívica y política, connotaciones necesarias e improntas imperecederas en quienes entienden la Administración pública como el escenario propicio para el buen gobierno y servicio a sus congéneres en la búsqueda y procura de su bienestar, desarrollo social y humano, crecimiento económico, progreso e integral prosperidad y no para servirse de ella; y por ser además, el conjunto de organismos, instituciones y recursos del Estado encargados de gestionar los asuntos y servicios de interés colectivo, en el objetivo principal de aplicar las políticas gubernamentales, administrar los recursos públicos y satisfacer las necesidades básicas de la sociedad, como bien lo entendió a lo largo de su prolífica existencia, en la que importante también fue la gesta y aplaudida labor cultural adelantada en toda la región.

Se forjó con la disciplina propia de los grandes hombres que saben cuál debe ser el mejor destino de sus pueblos, al lado del Mariscal, Gilberto Álzate Avendanó, a quien sobreviviera poco más de sesenta y cinco años, y de quien aprendiera cierta y verdaderamente lo que bien sabido tenía por formación familiar: “Que, por encima de los intereses propios, están los de la comunidad.”; razón por la que recibió siempre de los suyos los reconocimientos y merecimientos mejores dado su hacer transparente en todos y cada uno de los actos de su fecunda vida ciudadana y política que ejerció con distinción, dejando huella de sus dotes de líder y servidor por cuanto cargo administrativo ocupó, siendo en la arena política un auténtico gladiador, como correspondía a los mejores seguidores del gran caudillo. Ejemplo de dignidad. Varón de virtudes teologales y cardinales, que encarnó con fe, esperanza, bien entendida caridad, fortaleza, templanza, justicia y prudencia, por lo que seguro estoy se le rendirán día tras día renovados tributos de admiración y lealtad inextinguibles.

Vivió con la convicción que hay que servir y deberse a los demás; y que es la política bien entendida una sana pasión, que vivirse y tratarse debe con carácter y criterio en beneficio colectivo. Deja sin duda alguna su partida un vacío irremplazable; su pensamiento vivirá para sus conciudadanos como un faro para quienes entienden que la grandeza de los pueblos se construye con voluntad férrea y amor incondicional por el terruño y por quienes en él habitan.

Despido desde estas líneas con dolor inmenso y además profundo al grande hombre que fuera Don LUIS EDUARDO, a quien si bien no conocí como hubiese querido, esto es con suficiencia plena, dada la distancia territorial, note siempre en los pocos encuentros que tuvimos su liderazgo natural como carismático, su sentir cívico y político, mismos que prodigó en el Manzanares de sus amores. Fue en decir de quienes lo conocieron personaje de mente brillante, batallador incansable, preocupado y ocupado a continuación por el bienestar general de sus coterráneos. Buscó y procuró siempre el consenso en beneficio comunitario, toda vez que entendió desde lo inteligente y como ninguno el fervor de los asociados, así como sus realidades y necesidades, que consideraba debían atenderse de manera prioritaria y consecuentemente desde lo importante y urgente.

Nuestro más sentido pésame y condolencias, para sus hijos, General Luis Gilberto y doctora Olga Lucía, nietos, nuera, así como para sus demás familiares, amigos, paisanos y copartidarios. Paz en la tumba y paz en el alma de este ilustre manzanareño. saramara7@gmail.com

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