Por: Luis Gilberto Ramírez Calle*.

Pensar en un departamento de Caldas como lo queremos, grandioso, vanguardista, productivo, competitivo, señero, referente, entre otros propósitos; requiere de sueños, energía, esfuerzo, voluntad, determinación, decisión, ser protagonistas responsables de nuestra propia historia, hacer memoria de nuestras grandezas, superar obstáculos e incertidumbres, devolvernos la esperanza, abrirnos oportunidades, hacer claridad en la oscuridad, ir tras un mejor porvenir para todos, consolidar nuestra integridad social, construirnos como una comunidad política capaz de definir civilizadamente las diferencias, ser conscientes que nadie hará por nosotros lo que no seamos capaces de hacer por nosotros mismos, avanzar con prisa y sin pausa en la búsqueda y procura de los resultados mejores que merecemos. 

Se impone amar el departamento a pesar de todos los torbellinos, darnos la oportunidad de respirar con tranquilidad en las calles de nuestros municipios, inspirarnos en el trabajo, ser dignos, aupar la creatividad de la gente, su capacidad expresiva y estética, resignificarnos; reconocernos en la fuerza, coraje, empuje y solidaridad que nos ha caracterizado e impulsado siempre a tejer proyectos en común, marcar de manera sabia ejemplos a seguir por las generaciones por venir.

Importa llenarnos del orgullo de ser caldenses, sentimiento que no nos puede ser arrebatado nunca, pues somos nativos de un departamento inmensamente rico en muchos aspectos y ha prosperado entre nosotros por decenios lo mejor y más honroso de la condición humana, razón para que luchemos por que sea más incluyente, más democrático, más acogedor y más justo. Renacer en la prosperidad, renovarnos, compartir enseñanzas, ser mejores ciudadanos, descubrimos hermanos para labrar la ruta que nos permita un buen vivir juntos en paz y convivencia.

No más indiferencia, no más fracturas, no más escepticismo y salgamos a encontrar las puertas que nos permitan la salvación, para que nunca más el presente no se extienda hacia el pasado y condene el porvenir. No más desesperanza, y sí más procesos de socialización para pensarnos y repensarnos, en la familia, escuela, colegios, institutos, congregaciones de fe, Juntas de Acción Comunal, universidades, tertulias y en cuanto espacio y escenario fuere posible, en la verdad de aprender y enseñar.

Entender que la política, noble actividad, importa y que debemos adentrarnos más en contexto de participación democrática activa, lo que sin duda cambiará para bien el rumbo del departamento, con superávit para las generaciones de mañana, por lo que debemos pensar en la importancia de auscultar a fondo nuestra historia para identificar con certeza las variaciones temporales y espaciales de nuestro devenir, con compromiso y rigor.

Caldas siempre será un departamento con futuro, por lo que debemos trabajar en su transformación, saber que representamos para la región y el país, reconocer que debemos cerrar ciclos, avanzar en contexto de humanización y recuperar el fundamento de todo cuanto significa, traduce, importa, comporta y representa desarrollo, progreso, crecimiento, bienestar y buen gobierno. 

*General (r) Ponal. Administrador. Consultor Asesor en Seguridad y Defensa Nacional. Abogado. Especializado en Derecho Administrativo.

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